Tomar la decisión de emprender y hacer realidad tu propia empresa es uno de los pasos más decisivos e importantes de toda mente inquieta. Hacerlo bien, con todas las garantías y teniendo clara una hoja de ruta, resulta vital para evitar errores innecesarios y problemas futuros.

Para ello, contar con un aliado estratégico, un abogado especializado en creación de empresas, que te acompañe en el camino y te ayude a tomar las decisiones correctas, resulta vital para hacer viable tu negocio. El camino no es sencillo y serán numerosos los trámites para constituir tu empresa:


1. ¿Qué forma jurídica es la más apropiada?:

Dependiendo de tu sector de actividad y de a qué se dedique tu empresa, deberás decidir qué forma jurídica es la más idónea para constituirla: Sociedad Anónima (S.A.), Sociedad Limitada (S.L.), Cooperativa… Cada una de ellas tiene unas características y requisitos que tendrás que tener muy en cuenta.

Por ejemplo, en el caso del Capital Social que se deberá depositar en una entidad bancaria, varía si es una S.L., con 3.000 euros, o una S.A., que no podrá ser menor de 60.000 euros.

2. Documentación en el Registro Mercantil:

Uno de los primeros pasos será obtener la Certificación Negativa del nombre de la sociedad (CNN) que acredite la exclusividad de tu empresa y que no existe otra que se llame igual. Después, deberás realizar una escritura pública ante notario en el que los socios (o socio) de la empresa firmen la constitución de la sociedad.

Y, por último, se deberá acudir de nuevo al Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliada la nueva empresa para inscribirla y conseguir la plena competencia jurídica sobre ella. También, legalizar el libro de sociedades en el Registro Mercantil es importante para reflejar las cuentas anuales con un certificado oficial.

3. Date de alta en la Agencia Tributaria:

A su vez, se deberá obtener el número de Identificación Fiscal en la Agencia Tributaria. El primero será provisional y luego deberá obtenerse el definitivo, presentando la escritura de la sociedad.

Por otro lado, en la oficina de la Agencia Tributaria, hay que darse de alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) por la actividad empresarial que se va a realizar.

4. Registro de patentes y marcas:

Un paso importante para que tu empresa empiece a caminar es llevar a cabo el registro de todos los signos distintivos (marca de la empresa, eslogan, logo, dominio web, etc.) que te identifiquen como empresa en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Haberlo registrado anteriormente en el Registro Mercantil no significa tenerla protegida como marca. Eso es vital para evitar problemas en el futuro y garantizar la viabilidad a largo plazo de tu negocio.

5. Certificado electrónico y apertura del centro de trabajo:

Y las gestiones no acaban aquí. Si tienes trabajadores, deberás comunicar la apertura del centro de trabajo a la Dirección Provincial del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Además, recomendamos obtener un certificado electrónico para agilizar procesos y poder firmas toda la documentación rápidamente de forma electrónica.

6. Ten en cuenta la idiosincrasia de tu mercado:

Una vez acabados los papeleos, no te arriesgues a dar pasos en falso y antes de embarcarte en la aventura de emprender conoce bien el mercado en el que se mueve tu proyecto.

En este punto, contar con un abogado que conoce cómo funciona y la idiosincrasia del mercado al que te quieras dirigir puede ser determinante para empezar con buen pie. Incluso, conocerá de primera mano con qué ayudas y subvenciones para emprendedores podrás contar en tu Comunidad Autónoma o área de operación de tu negocio.

En definitiva, un proceso tedioso puede hacerse más sencillo si estás acompañado de las personas adecuadas. ¿Quieres constituir tu propia empresa en Almería? Te ayudamos.