Septiembre es el mes por excelencia de los divorcios. La mayor convivencia de las vacaciones veraniegas, unido a que el mes de agosto es inhábil para presentar cualquier demanda en los juzgados, han provocado que septiembre se presente como un mes muy solicitado para divorciarse.

Las personas que acuden a nuestro despacho nos hacen, en la mayoría de los casos, una primera pregunta: ¿Qué tengo que hacer para divorciarme? ¿Por dónde debo empezar? En este punto, lo más importante es dejarte asesorar por un profesional especializado en este tipo de procedimiento para estudiar tu caso en profundidad y hacerse cargo de tus preocupaciones al detalle.

El segundo paso será recopilar toda la documentación para iniciar los trámites del divorcio, tanto si es de mutuo acuerdo, como si el proceso se desarrollará por vía judicial:

  • Certificado de empadronamiento por el Ayuntamiento correspondiente.
  • Certificado del Matrimonio del Registro Civil.
  • Certificado de Nacimiento de los hijos en común expedido por el Registro Civil.
  • En el caso de que el proceso se lleve a la vía contenciosa, además se necesitará todo los documentos que acrediten el motivo de una de las partes: justificantes de prestación de desempleo, recibo de los gastos que tienen los hijos menores, nóminas en curso, vida laboral, etc.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2019, el 78,9% de los divorcios fueron de mutuo acuerdo y el 21,1% restante acabó en un proceso contencioso en los juzgados. Por tipo de proceso, se produjeron 91.645 divorcios, 3.599 separaciones (cese efectivo de la convivencia de ambos cónyuges reconocida legalmente) y 75 nulidades. Los divorcios representaron el 96,1% del total, las separaciones el 3,8% y las nulidades el 0,1% restante.

Además, otra de las principales preocupaciones de los cónyuges es qué pasará con los hijos en común. Por ejemplo, en 2019, en España la custodia compartida fue otorgada en el 37,5% de los casos de divorcio y separación de parejas con hijos. En el resto, según los criterios ya establecidos por los tribunales con su jurisprudencia, si uno de los progenitores quiere tener la custodia de sus hijos, debe solicitarlo de forma expresa y esa decisión debe fundarse en el interés del menor.

Durante los 40 años de vida de la Ley de Divorcio, los tribunales han ido perfilando sus actuaciones y, actualmente, el juez dará audiencia al menor si tiene al menos 12 años. Si está por debajo de esa edad, se valorará su pertinencia y si está capacitado para ello.
Así, en muchos de los casos, será necesario que se practique una pericial psicosocial. Esta proceso consiste en que un psicólogo experto y un trabajador social designado por la justicia den parte de la viabilidad del sistema de custodia de cada caso en particular.

Por último, es muy importante tener en cuenta que el Código Civil prohíbe claramente que puedan acceder a la custodia de los menores cualquiera de los progenitores que esté inmerso en un procedimiento penal por indicios de violencia de género y doméstica.

En conclusión, un divorcio es un arduo proceso en el que cobra especial importancia la cercanía y las capacidades de mediación de los profesionales que te acompañan en el proceso y el conocimiento en profundidad de la jurisprudencia y el procedimiento.

Si nos necesitas, contacta con nosotros, somos especialistas en divorcios y separaciones, y estaremos encantados de ayudarte.